Mi Historia en Primera Persona

Aceptación

Comprendí que mi nueva vida no era peor, solo diferente. Debía aceptarlo pues formaba parte de mi existencia. Por el camino, tuve que pasar por depresiones. Recuerdo, sobre todo, las de 1995. Pero, ya desde los principios buscaba un significado y una practicidad al accidente. Mi ansia por ayudar iba poco a poco ganando terreno en mi persona.

Superación

Cada pequeño logro se convertía en una gran victoria. A medida que iba consiguiendo pequeñas cosas, pero enormes para mí como: hablar, andar, volver a conducir, irme de viaje sola, licenciarme en periodismo… Enseguida, me ponía otro objetivo a conseguir y luchaba por ello. Y, hasta el día de hoy sigo en la misma línea. Realmente, no concibo una vida sin metas para alcanzar.

Crisis

Enfrenté la dura realidad de mi situación, de mis limitaciones. Todo lo que tenía planeado hacer en mi vida tuve que aceptar, que ya no podía hacerlo. Y en 1995, desde mi "refugio"; mi habitación, maldecía a mi Dios. Y, ¿por qué a mi? ¿por qué a mi? … Yo que lo tenía todo… Sobre todo: juventud. ¡Ay, divino tesoro!


Diagnóstico

El día que mi vida cambió para siempre. Menos mal que tengo amnesia desde 4 horas antes del accidente hasta finales de octubre de 1994. Y el accidente fue el 11 de agosto; unos dos meses. Luego, muy poco a poco, con trabajo, fuí recuperando la memoria. Era cada vez más y más consciente de todo, a la par que mis momentos de felicidad iban, sigilosamente, acercándose a miivida.

Si has llegado hasta aquí… es porque esto también va contigo.

He convertido parte de mi historia en músca:



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